¿Cómo distinguimos las causas del prurito?
Cuando los pacientes acuden buscando solución al prurito anal, nuestro protocolo comienza con una exploración minuciosa para descartar lesiones anorrectales, infecciones anales o una inflamación rectal subyacente. Muchas veces, lo que se percibe inicialmente como un picor sencillo puede ocultar condiciones como una fístula anal o un absceso anal que aún no presentan dolor agudo. Asimismo, evaluamos si el paciente presenta un estreñimiento crónico, incontinencia fecal o prolapso rectal, factores que pueden alterar la higiene y la integridad de la piel perianal, provocando irritación persistente.
